Queridos hermanos: este año 2009 está llegando a su fin, y nuestro sentimiento es de gratitud a Dios por todo lo que hemos podido alcanzar; no hemos conseguido todo lo que pretendíamos, ni todas las cosas han salido a gusto de todos, pero hemos visto la mano del Señor y su cuidado, y de todo ello hemos aprendido.Empezamos un nuevo año con ilusión y confianza, sabiendo que estamos en sus manos y que, en su misericordia, veremos manifestaciones de su poder y bondad en nuestras vidas, en nuestras congregaciones y en nuestro testimonio y servicio como Consejo Evangélico.
A veces expresamos nuestras expectativas ante un nuevo año como condiciones: si tuviéramos … o si fuésemos … y siempre surgen los peros. Nos viene bien recordar que en la Biblia los “peros” más importantes vienen de parte de Dios, interviniendo en nuestra situación. Os dejamos con uno de ellos:
“Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, el cual fue derramado abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Así lo hizo para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la vida eterna. Este mensaje es digno de confianza, y quiero que lo recalques, para que los que han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para todos”. (Tito 3: 4-8).
Recibid nuestros saludos fraternales. Por la Junta Directiva,
Fdo.: Enrique Mota
Presidente
A veces expresamos nuestras expectativas ante un nuevo año como condiciones: si tuviéramos … o si fuésemos … y siempre surgen los peros. Nos viene bien recordar que en la Biblia los “peros” más importantes vienen de parte de Dios, interviniendo en nuestra situación. Os dejamos con uno de ellos:
“Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo, el cual fue derramado abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Así lo hizo para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la vida eterna. Este mensaje es digno de confianza, y quiero que lo recalques, para que los que han creído en Dios se empeñen en hacer buenas obras. Esto es excelente y provechoso para todos”. (Tito 3: 4-8).
Recibid nuestros saludos fraternales. Por la Junta Directiva,
Fdo.: Enrique Mota
Presidente
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